Dos años después de la caída de Nalbina, la historia deja atrás a Reks y se centra en quien de verdad protagoniza el resto de la aventura: Vaan, un huérfano de Rabanasta que sueña con hacerse a los cielos como piloto furtivo. Este capítulo cubre desde su primera aparición jugable hasta la salida de la ciudad rumbo al desierto de Dalmasca.
Los Acueductos de Garamsais
Empiezas ya dentro de las alcantarillas que recorren el subsuelo de Rabanasta, en plena incursión furtiva. Nada más tomar el control te salen al paso tres Ratas Feroces: es el tutorial de combate del juego, así que tómate tu tiempo para familiarizarte con los comandos en pantalla en vez de despacharlas a toda prisa.
Vaan empieza con la técnica Robar ya equipada — antes de rematar a cada rata, úsala para hacerte con pieles, piedras de fuego o pociones sueltas. Es una costumbre que conviene coger desde ya: en Final Fantasy XII robar antes de matar es prácticamente gratis (no cuesta turno de forma significativa) y a la larga ahorra bastante gil en objetos que de otro modo tendrías que comprar en tienda.
Consejo para cuando tengas acceso a los Gambits. Más adelante podrás configurar un Gambit con la condición "Objetivo: PV = 100%" enlazado a la acción Robar, de forma que tus personajes intenten robar automáticamente al primer golpe contra cualquier enemigo nuevo. De momento, en este tramo, hazlo manualmente para acostumbrarte al menú de comandos.
Sigue por el único camino disponible hasta la salida de los acueductos — no hay bifurcaciones que puedan perderte en este tramo.
Rabanasta y el reencuentro con Penelo
Al salir a la superficie, una escena te presenta la ciudad y a Penelo, amiga de la infancia de Vaan, que le recuerda que sigue teniendo un recado pendiente con el comerciante Migelo. A partir de aquí el mapa de Rabanasta queda abierto para explorar con calma: callejones, plazas y puestos de mercado, la mayoría con personajes con los que puedes hablar para archivos de trasfondo opcionales.
Dirígete a la tienda de Migelo, en el sector este de la ciudad. El comerciante anda apurado porque uno de sus repartos se ha retrasado y te pide que localices a Kytes, uno de sus chicos de los recados, en la Taberna Oasis.
La Taberna Oasis
En la Taberna Oasis conoces a Tomaj, que además de encontrar a Kytes te pone al día de dos sistemas que van a acompañarte el resto del juego:
- El tablón de cacerías: misiones opcionales contra objetivos concretos, con recompensas propias, que se van desbloqueando a medida que avanza la historia y que no hace falta completar de inmediato.
- El tablero de licencias: el sistema de progresión de personaje de Final Fantasy XII — cada punto de licencia (LP) que ganas en combate se invierte aquí para desbloquear equipo, magias y técnicas.
Tomaj te encarga tu primera cacería, contra el Tomate Perdido, y te entrega un pase que te permite salir de Rabanasta por cualquiera de sus puertas sin más trámite.
No hace falta ir a por el Tomate Perdido ahora mismo. Es una cacería pensada para completarse con calma una vez tengas el grupo más asentado; anótala y sigue con la historia principal sin desviarte todavía.
Rumbo al desierto
Con el pase en el inventario, dirígete a la plaza sur de Rabanasta. Por el camino hay una entrega opcional que puedes aceptar si te apetece un desvío corto, aunque no es obligatoria para avanzar. Muestra tu acreditación en la puerta este de la ciudad para que te dejen salir.
Justo al cruzar, en el lado del desierto, encontrarás un Cristal de la Memoria — guarda partida aquí antes de seguir. A partir de este punto entras en el Desierto de Dalmasca Este, la primera zona verdaderamente abierta del juego, que cubrimos en el siguiente capítulo de esta guía.
